Clan DLAN
25 de Marzo de 2017
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Final Fantasy X



Género: RPG
Puntuación: 7.9
Año: 2002
Idioma [Audio|Texto]: ??? | ???
Desarrollador: Square
Distribuidor: Sony
Comentarios
Sección Final Fantasy


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Sitio Oficial:
Final Fantasy X
Fan Sites:
Memorias de Final Fantasy
Final Fantasy Maniacs
Final Fantasy Zone Xtreme
Revisión


??? Revisión realizada por LebronJames

Y la Fantasía Final se cumplió. A la décima va la vencida, o eso parece en el caso de esta saga. Square creó, con Final Fantasy X (FFX a partir de ahora), uno de los mejores videojuegos de la historia, y punto. Muchos años de experiencia detrás del equipo desarrollador desembocaron en un videojuego que bien podría ser catalogado de maravilla de la humanidad. La prensa está de acuerdo, los jugadores están de acuerdo. Hasta los dioses creen que esto es algo que todo amante del arte debería probar. Si bien es cierto que la saga Final Fantasy (FF) no deja indiferente a nadie, la décima entrega es algo a lo que hay que echarle de comer a parte, y no precisamente por ser una aberración.

Remontémonos un poco en el tiempo y hagamos un breve resumen de la historia de la saga. Como todo buen amante de los FF sabe, corría el año 87 en Japón, cuando un grupo de jóvenes desarrolladores liderados por Hironobu Sakaguchi de juegos lanzaron al mercado un título que era el todo o nada para ellos: Final Fantasy. El título se llamó así porque la compañía, pocos años después de haber sido fundada, no alcanzaba las ventas esperadas debido a la escasa calidad de sus títulos, y se dedicó todo el esfuerzo a realizar un juego que los catapultaría hacia el éxito o los hundiría en la misera. Huelga decir que ocurrió lo primero: Final Fantasy se convirtió en un éxito de ventas, y la compañia salió a flote. Más bien, salió por la puerta grande. La característica más importante de este juego fue que huía de los típicos juegos de rol de la época, centrados en rescatar una princesa de un malvado villano, habitualmente, y sugería un nuevo estilo de juego basado en distintas clases de personajes, pudiendo elegir el jugador el grupo que formaría con el catálogo de protagonistas. Este primer juego fue lanzado para la NES, al igual que los tres siguientes, que no salieron de tierras niponas, todo hay que decirlo. En el paso a la nueva consola, SNES, Square mejoró el motor gráfico y modernizo el aspecto de la saga, comenzando por Final Fantasy IV. Continuaron, obviamente, por el V, y acabaron con el VI. Aunque estos juegos no llegaron inicialmente a Europa, el IV y el VI sí que aparecieron en tierras americanas, pasando estos a llamarse 'II' y 'III', puesto que, como ya he comentado antes, los auténticos Final Fantasy 'II' y 'III' sólo tuvieron el placer de disfrutarlos los japoneses. Por suerte, esa tendencia cambió con la nueva 'trilogía' de FF, que aparecieron en PSX. Una de las principales razones de este cambio de compañía (a parte de económicas, por supuesto), de Nintendo a Sony, fue por el soporte: Square argumentaba que con un cartucho no tenía suficiente espacio para realizar un juego en N64. Finalmente, el juego salió en PSX. Y fue un éxito, en todos los sentidos. El juego alcanzó las notas más altas de las revistas más populares de Japón, en Norteamérica se volvieron locos con él, y quizá ello propició la llegada del primer FF a Europa. Puede, también, que por ello sea el más querido entre los, al menos, españoles. Lo cierto es que el juego fue un éxito allí dónde pisó tierra, y eso abrió definitivamente el mercado europeo a los juegos de rol de manufactura japonesa, que caían tan en cuentagotas por estos lares. Tras el lanzamiento mundial de PS2 en el 2000, FFX vio luz a mediados del 2001 en tierras niponas, finales de ese mismo año en norteamérica, y a mitades de 2002 en Europa. Si bien es cierto que fuímos los últimos en tener el juego, tuvimos el 'honor' de disfrutar la versión 'International' de FFX. Originalmente, tanto las versiones americana como japonesa no incluían algunas mejoras que la versión que nos llegó aquí sí que tenía, así que, junto con la versión Europea, llamada simplemente 'Final Fantasy X', se lanzaron en Japón y Norteamérica la versión 'Final Fantasy X: International'. Al menos, algo bueno teníamos que disfrutar los europeos tras haber esperado casi un año desde su lanzamiento original en Japón, ¿no?

Pero claro, es tan difícil hablar de un Final Fantasy sin hacer referencia a los demás... Cada persona tiene su Final Fantasy preferido. El mejor, el peor, el más emotivo... Es un mundo. De lo que estoy seguro es de que hay muy poca gente que piense que éste es el peor. Así pues, parafraseando un conocido refrán español, que dice que 'las comparaciones son odiosas', será mejor centrarse en el tema que abarcamos como huérfano y no como 'hermano de...'. Allá vamos:

¿Cómo empezar hablando de FFX? ¿La historia, los personajes, la ambientación...? ¿Las emociones? ¿Las lágrimas? No es tan sencillo... FFX tiene algo especial. Desde el momento que empiezas a jugarlo, te das cuenta que no es un juego de rol al uso. Tiene un 'no-se-qué' que te impide soltar el mando de las manos. Sólo con ver la introducción, tu mente se llena de un cúmulo de emociones, imágenes pasan fugazmente por tu mente, recuerdos... Va más allá que cualquier cosa que hayas visto en un monitor. Mucho más.

Como ya se ha comentado, la ambientación es un componente crucial en el juego, y ésta se encuentra íntimamente relacionada con la tecnología utilizada en el mismo. Hoy en día, 5 años después de su lanzamiento original, hay muy pocos juegos que alcancen a FFX en cuanto a calidad gráfica y sonora. Se cuentan con los dedos de una mano. En su día, las impresionantes escenas de video supusieron un punto de inflexión en los videojuegos. Pero bueno, centrémonos en cada apartado individualmente. Así pues, sin más dilación, comenzaré a analizar los aspectos técnicos del juego:


Gráficos
Ni qué decir tiene, en su día fue el juego con más calidad gráfica del catálogo de PS2, y aún hoy se encuentra entre los primeros en ese aspecto. La saga siempre se ha caracterizado por unos escenarios preciosistas, y unas animaciones geniales. FFX no es una excepción. Moverse por Spira, el mundo dónde transcurre el juego, es un placer: escenarios modelados, por primera vez en la saga, completamente en tres dimensiones, recreación de la vegetación magnífica, efectos visuales geniales -ver el agua en movimiento es un auténtico placer-... Siendo el agua el elemento en torno al cual gira todo el mundo de Spira, no podía ser menos.Las ciudades están más llenas de vida que nunca: más personajes, y por supuesto, mucho mejor modelados. Porque esa es otra: los personajes tienen una resolución increíble, y las animaciones faciales de los protagonistas, son, simplemente, fantásticas. Llegan a transmitirte la emoción de los personajes. Y no nos olvidemos de una de las partes más importantes (e impactantes) del juego: las secuencias de video. Sin llegar a cansar, abundan en el juego, y las hay de una manufactura excepcional, siendo algunas de ellas cruciales para la comprensión de la historia. Y todo eso sin olvidar los geniales efectos especiales de los combates: rayo, fuego, hielo, agua... Recreados magníficamente, sin duda alguna. De lo mejor del juego.


Sonido
¿Cómo se puede hablar de la música de un Final Fantasy y no nombrar a Nobuo Uematsu? Probablemente el compositor de música para videojuegos más famoso. Y bien merecida que se tiene la fama. Sus obras son de una factura magnífica en todos los aspectos. Nobuo es para un amante de los RPGs lo que es Mozart para un amante de la música clásica. Ni más ni menos. Bien, centrándonos en el juego, y no sólo en la música, lo primero que salta a la vista para un jugador español es el no doblaje de los diálogos al castellano. ¿Error? Bueno, quizá no del todo. Visto lo visto, a veces es mejor un juego en perfecto inglés que en castellano, sobretodo, sabiendo que éste fue el primer juego de la saga con voces dobladas, y no sólo eso, sino con una calidad realmente buena (cualquiera con una mínima comprensión del inglés oral puede 'cazar' la mayor parte de los diálogos dle juego) en el idioma anglosajón; es algo que no ocurre todos los días. Sea como fuere, Final Fantasy llegó con las voces en inglés y eso es algo que muchos no perdonaron en su día. Pero claro, el sonido de FFX no se limita a unas cuantas voces. Los efectos de sonido son bastante buenos, por encima de la media de los de un juego de buena calidad. Al fin y al cabo, lo que le pone la 'salsa' al juego no son los efectos de sonido, sino las melodías. Benditas melodías. Porque algunas parecen música celestial, y no sin razón. La gran BSO de este juego es una seña de identidad del mismo: uno no se imagina entrando en las ruinas de Zanarkand sin la canción 'To Zanarkand', o el ya épico 'Battle Theme' remasterizado y actualizado a la tecnología de PS2. Sin olvidarnos, por supuesto, de 'Suteki da ne', probablemente la canción más bonita de todos los Final Fantasy, y casi mejor no hablar del video que acompaña esta canción... Superar el apartado gráfico es difícil, pero, personalmente, pienso que las melodías de este juego es lo que lo hacen tan... especial. Un diez, un diez por Nobuo Uematsu, y un diez por todo el equipo que hay detrás. Un trabajo impecable, magnífico, a la par que emotivo y épico.


Realización
En el 2001, la PS2 llevaba tan sólo un año en el mercado. Por eso, se podría llegar a pensar que FFX es un juego con poca potencia en cuanto a los aspectos técnicos. No es así, desde luego. Como ya se ha dicho, FFX pasará a la historia de la PS2 como uno de los juegos más sobresalientes tanto gráfica como acústicamente. El nivel de optimización de la tecnología de la consola, sin llegar a ser brutal, es, con certeza, muy alto para la 'edad' en la que se encontraba la consola. Y más teniendo en cuenta que el juego empezó a desarrollarse mucho antes de la salida de la misma. Eso concede a Squaresoft una gran credibilidad en sus posibilades para crear obras maestras. Trabajar en un juego que va a aparecer en un soporte que aún no sabes bien bien como va a ser tiene un mérito increíble. Sobre todo, si consideramos la impecable factura con la que sale el juego de la caja. Los efectos gráficos están perfectamente integrados en la tecnología de la consola, y eso se nota en lo optimizados que están los tiempos de carga: pasar de una pantalla a otra no lleva grandes pérdidas de tiempo, como ocurre en otros juegos de esta índole. No hay rastros de 'popping' ni de 'defectos' gráficos similares, aunque cabe poner un 'pero': los personajes menos importantes, sobre todo los que aparecen poro las ciudades y no tienen ningún peso específico ni en la historia ni en la secuencia en la que nos encontramos, aparecen únicamente cuando están cerca de nosotros. Desde una distancia considerable, la mayoría de los NPCs desaparecen de la pantalla. Esto quizá ocurra para liberar de carga al procesador de la consola y tener que manejar menos polígonos en pantalla, pero es obvio que no se puede olvidar.

Cambiando de tema, el sistema de juego y de batalla están realmente bien hechos. En primer lugar, cabe destacar que, por primera vez en un Final Fantasy, desaparece el mapa del mundo tal y como se conocía. Ya no tenemos una pantalla 'base' sobre la cual desplazarnos como en el resto de FFs. Eso no quiere decir que haya desaparecido, pero es algo que se comentará más adelante. Así pues, en todas las pantallas, realizadas en perfectas 3D, nos movemos con el mando analógico, como es normal. Para los menús se pueden utilizar ambos, pero, por agilidad en la gestión, es más usual utilizar la cruceta digital. En las batallas ocurre lo mismo. Por otro lado, y como viene siendo habitual, tenemos ciertos puntos en el mapa dónde podemos restaurarnos, descansar, y, sobretodo, guardar la partida. Esto es especialmente importante dada la dificultad de algunas áreas. Y por último, una pequeña curiosidad: hay una característica, que no es otra cosa que el Diccionario Albhed, que nos permite importar los progresos hechos en él de una partida a otra. Esto ocurre así porque, como es habitual en la saga, hay objetos que no puedes conseguir una vez pasada cierta secuencia de acontecimientos, y dejarse Diccionarios Albhed por cualquier parte del juego, perdidos e irrecuperables, es una de ellas. Un buen detalle poro parte de Square, la verdad.

Y ahora, probablemente la parte más importante del juego: la diversión. Una de las características de los FFs (y todos los grandes juegos de rol) es la capacidad para engancharte irremediablemente durante días. FFX, por supuesto, no es una excepción en este aspecto. Pasemos a analizar estos aspectos:


Jugabilidad

A prueba de bombas. Lo sé, es una frase muy típica. Pero es que hay pocos juegos que puedan hacer honor a ella como lo hace FFX. El juego engancha desde el primer momento. Desde la primera frase. Pocos olvidaremos el 'Listen to my story. This may be our last chance' inicial de Tidus. Es como ese anzuelo echado al mar, al que cualquier auténtico videojugador se aferría como un pez en busca de algo que llevarse a la boca. En este caso, incluso sin tener hambre.

La historia es genial. Quizá el hecho de que tenga partes dramáticas, y que sea una historia más adulta que la mayoría de los FF, haga que no podamos separarnos de la pantalla hasta el final. Como los 'spoilers' no son bien recibidos en casi ningún sitio, no vale la pena indagar mucho más en este aspecto. Simplemente, cabe decir que tiene ciertas similitudes con la de anteriores FF precisamente en lo comentado con anterioridad, en el dramatismo (me parece que no existe ser vivo en el mundo que no conozca FFVII, ¿verdad?), pero en conjunto, y quizá también influya el magnífico acabado visual, la historia de este FF parece mucho más... como decirlo... madura. Como el buen vino, mejora con el tiempo (de juego, por supuesto).

El desarrollo, al igual que el resto de los FF, es lineal: ello no quita que existan (muchos) momentos de relax, eso que permiten exprimir al 99'9% el juego (porque, ¡ja del que consiga pasárselo al 100%!), de disfrutar de la verdadera esencia de esta obra de arte. Los minijuegos abundan por doquier: tanto que el Blitzball, el deporte por excelencia de Spira, es casi un juego aparte, integrado con excelencia en el conjunto del juego. Ya no es un minijuego que se retroalimenta a sí mismo mediante los premios obtenidos en él; ahora ya no es un sistema aislado. Para conseguir algunos de los mandos más importantes del juego, es necesario dedicarle muchas horas, y para ello, además, deberéis recorrer el resto del mundo para mejorar en él. Además de ser una delicia como minijuego, muchos de los viciados al rol amantes del deporte (sí, existimos) no podemos dejar de pensar si sería viable un deporte así en el futuro. Un sueño, sí, pero muy bonito, oiga.

Siguiendo con el desarrollo, y tal y como se ha indicado anteriormente, el mapa del mundo tal y como se conocía en el resto de FF ha desaparecido en esta entrega. Sí, tenemos mapa, pero es completamente distinto: es un mapa estático que nos permite viajar, una vez llegado a cierto punto del juego, a dónde deseemos. Es un sistema diferente, pero realmente divertido: hasta el mapa esconde ciertos secretos que deberemos desvelar conforme avancemos en la historia de los personajes.

Pero bueno, estaba claro que este momento tenía que llegar: las batallas. Cambio radical en la tendencia de los últimos FF. Ahora, el sistema por defecto de batalla es el de turnos 'puros' (más o menos). Pongo 'puros' entre comillas porque no es realmente así: dependiendo del factor velocidad de los personajes, podrán atacar con más o menos asiduidad, además, la velocidad también es dependiente de las habilidades y ataques utilizados por el personaje. Algo que gustará a los más estrategicos, pero que decepcionará (mínimamente, por supuesto) a los amantes de la acción. Pero, dada la estructura de desarrollo de personajes, parece ser el método más adecuado, sin duda. Los personajes ya no suben niveles. Ahora, consiguen puntos para un nuevo sistema de desarrollo, el tablero de esferas, que les permitirá realizar una configuración totalmente libre de sus habilidades. Si bien hay un camino recomendado, o alguno más usual que otro, lo cierto es que permite una gran libertad de desarrollo, no vista desde FFV, con su sistema de profesiones. Una genialidad por parte de Squaresoft, sin ninguna duda.

En planos generales, la jugabilidad está al nivel que el resto de aspectos del juego: de matrícula. Quizá, por motivos que se comentan a continuación, decir que os mantendrá pegados al monitor hasta que lo completéis es un poco exagerado, pero afirmar lo mismo hasta concluir la historia principal no es, en absoluto, algo descabellado.


Duración

Brutal. Creo que hay pocos juegos tan largos como éste. La quest principal puede durar cerca de 60 horas, si seguimos un ritmo normal. Si se quiere exprimir un poco más el juego, se puede llegar a las ciento y pico horas, pero tened por seguro que explotar el juego lleva, como mínimo, unas 200 horas. Vamos, una barbaridad. Por eso, quizá a algunos les pueda parecer un juego algo cansino. Pero no lo es, creedme. A diferencia de otros Final Fantasy, de esas 200 horas, no son casi todas de combates. Es cierto, un FF sin combates no sería un FF, pero lo cierto es que hay muchas cosas que hacer entre combate y combate. Hay un montón de quests alternativas para hacer, muchos ¿mini?juegos que acabar, demasiadas cosas nuevas por probar. Completar el tablero de esferas avanzado os puede dar muchos quebraderos de cabeza. Y si queréis pasaros el juego, deberéis hacerlo: ya no nos vale con llegar al nivel 70 y hacerse todas las quests del juego. El enemigo secreto final, por lo que se cuenta (porque llegar a él es una auténtica odisea), es extremadamente poderoso, y todos sus guardianes propician una 'pequeña' busqueda de poder que os mantendrá pegados un buen puñado de horas en las guaridas de los monstruos más fuertes. Se puede decir, con un margen nulo al error, que, el día que se lanzó, fue el Final Fantasy más largo de la historia. Quizá nuevas entregas lo superen en algún momento, pero la diferencia no será tan grande como lo ha sido FFX con todos los anteriores.

Como en todos los Final Fantasy, la aventura está diseñada para un único jugador. Es una de las señas de identidad de la saga. Si bien FFIX incluía ese pequeño bonus de poder ser dos jugadores en los combates los que manejasen a los personajes, no se puede considerar un sistema multijugador al uso. Era, simplemente, un pequeño añadido. Así y todo, no se echa en falta, ni mucho menos. La experiencia que supone disfrutar de esta obra maestra hace que olvidemos por un tiempo que vivimos en un mundo real. Nos sumerge de lleno en el mundo de Spira. Y con eso es más que suficiente. Pedir más a un juego de estas características sería como pedir que lloviera oro. Algo imposible, dada la perfección del producto original. Además, la dificultad del juego está muy bien ajustada: un novato en la saga podrá pasarse la quest principal sin demasiados problemas, pero que no se crean los veteranos que el juego va a ser pan comido. Para todo aquel que quiera llegar 'un poco más allá', que sepa que va a sudar tinta china para conseguirlo.

Pero claro, algo malo tendrá, pensarán los lectores. Bueno, es cierto. Como ya se ha comentado antes, conseguir el 100% del juego es una utopía. Es tan sumamente extenso, que sólo aquellos con los nervios de acero y un buen par de... mandos de Play (dadas las horas que habrá que echarle, no es raro que se os rompa alguno ???), conseguirán alcanzar el éxtasis que supone completar un juego de estas características. Otra 'pega' que se le podría poner, 'pega' entre comillas, es que no viene doblado al castellano. Las voces de Tidus, Yuna y cia. están en perfecto inglés. Aunque lo cierto es que, dadas las condiciones en las que vienen doblados la mayor parte de los juegos a nuestro país, quizá deberíamos hasta darle las gracias a Square Europe por mantener las voces en idioma anglosajón, que son perfectamente comprensibles para todo aquél que entienda algo de inglés, y que además son de una factura excelente.


Conclusión

Final Fantasy X es el juego por excelencia de PS2, y, según los jugadores nipones (estos tíos nunca se equivocan, creedme), el mejor juego de la historia. Quizá sea un poco exagerado. Pero quién niegue que FFX es uno de los mejores de la historia, debería visitar un psiquiatra ya. Y los que tengan PS2 y no lo hayan probado aún, ¡también! Es un juego imprescindible en el catálogo de PS2. Un verdadero rolero que no lo hay aprobado no sabe qué es lo que se está perdiendo. Una de esas pequeñas maravillas, una de esas cosas que, una vez acabadas, uno piensa 'creo que hoy, el mundo es un poquito mejor'. Magnífico.


Puntuación del Revisor: 9.9


Capturas


Requisitos
-Consola: PlayStation 2